Proclamó que está impulsando “una transformación nunca vista anteriormente”, y que bajo su mando en solo un año “Estados Unidos está de regreso…. Este es la edad dorada de Estados Unidos”. Y enumeró varios de sus logros: contra toda evidencia, declaró que la economía está en auge, se tiene “la frontera más fuerte y segura …
“Estamos restaurando el dominio estadunidense”, asegura Trump en su informe presidencial

Proclamó que está impulsando “una transformación nunca vista anteriormente”, y que bajo su mando en solo un año “Estados Unidos está de regreso…. Este es la edad dorada de Estados Unidos”. Y enumeró varios de sus logros: contra toda evidencia, declaró que la economía está en auge, se tiene “la frontera más fuerte y segura de nuestra historia”, donde no ha logrado cruzar ni un solo inmigrante indocumentado en los últimos 9 meses y donde el flujo de fentanilo por la frontera se ha reducido un 56 por ciento.
Pero su “edad dorada” no es percibida así por la mayoria de estadunidenses, un 69 por ciento opina que el país está procediendo en una dirección equivocada (solo 29 por ciento cree lo opuesto, según una encuesta de Ap), y una mayoría reprueba su gestión -su tasa de aprobación está cerca de su punto más bajo de su presidencia oscilando un 40 por ciento.
El objetivo principal de este informe presidencial anual ante el Congreso, el evento político más visto del año trasmitido en vivo (36.6 millones vieron su primer informe el año pasado), es la elección intermedia en noviembre, con la tarea urgente de mantener el control del Congreso.
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Festejó la acción militar que resultó en el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y otorgó una medalla al piloto del helicóptero militar que encabezó la misión. Como parte de esta obra de teatro político, Trump también dio la bienvenida a un recién liberado “prisionero político” de Venezuela quien fue ovacionado. Celebró que “acabamos de recibir de nuestro nuevo amigo y socio Venezuela, más de 80 millones de barriles de petróleo” -sin mencionar cómo sucedió esto.
Declaró que resolvió ocho guerras, incluyendo la de Israel y Gaza, “que ya está por completarse”. Se autoelogió por recuperar todos los rehenes israelíes vivos y muertos, pero no mencionó a un solo palestino. Y que está tratando de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
“Como presidente, haré paz donde podamos”, afirmó pero advirtió que nunca titubeará si se requiere usar la fuerza letal más poderosa del mundo. Elogió su ataque contra Irán el año pasado, e informó que ahora están en negociaciones con Teherán pero aún está esperando que se comprometan a no construir un arma nuclear, subrayando que “el patrocinador número uno de terrorismo no puede tener un arma nuclear”.
Trump, en esta magna obra de teatro político, usó historias de individuos que invitó a estar presentes en el palco junto con su esposa Melania, para resaltar sus logros económicos y sociales, y, como si fuera conductor de un programa de variedades, hubo apariciones sorpresa de “héroes” desde veteranos de guerra al equipo de hockey que ganó oro en las olimpiadas.
Una y otra vez buscó provocar a los demócratas en la sala, hasta los llamó “locos”, afirmando que los “demócratas están destruyendo nuestro país, pero los hemos frenado justo a tiempo”.
Concluyó recordando que el país está por celebrar este 4 de julio el 250 aniversario de su independencia, e indicó que “la revolución que inició en 1776 no ha concluido, aún continúa”. Y que “cuando Dios necesita a una nación para hacer sus milagros, sabe a quién se lo puede solicitar”.
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